Cierto día naces a la luz… y te das cuenta de que ese acto inconsciente e involuntario por el cual el universo expectora tu húmedo “ser” no es algo ni remotamente deseado, ni remotamente conveniente, eso si, desde el punto de vista de quienes consideran que existe la conveniencia.
Así que te levantas y comienzas a construir una realidad que nada tiene que ver con la de todo otro ser que sea capaz de construir (o verla suponiendo que existiese una sola), total, existe un abismo insoldable entre “su” universo y el tuyo.
Por lo tanto hablar de certeza, de colores y de gustos no tiene sentido. Y todo puente de entendimiento y con ánimos de comprensión y de compañía que extiendas no es nada mas que mentiras, en el fondo sos como los pájaros que no se reconocen al espejo y despliegan sus colores creyendo que tienen competencia. Así es nuestra compañía, nada mas que un juego creado en nuestra cabeza, eso es lo que significa un saber sin presupuestos, significa el aniquilamiento de la fe y el aniquilamiento de la fe significa soledad y si creemos en la existencia de otros seres medianamente parecidos a nosotros, capaces de hablar y realizar acciones, significa locura desde su punto de vista…
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